jueves, 17 de agosto de 2017

Funcionalidad del "error"



Verdad puede ser que un instinto automático de mi inconsciente, tienda a la yugular de alguien cuando nos lleva la contraria, porque el hombre tiene un desarrollo evolutivo intelectual, además de los instintos primarios, de modo que, una idea opuesta, puede causar que salte el instinto automático animal de sentirse atacado y defenderse. Esa es la verdad de lo que me salta.

Puedo ad-mutarla, o puedo auto-engañarme y negarlo, o puedo aferrarme a que “yo soy así”, y cristalizarla.

Ahora bien, puedo tomar a esa verdad como algo que, en sí mismo, es mutable, al comprender la Lógica de los Marcadores, comprender la lógica que la evolución trae y todos los conceptos espacio-temporales de los que disponemos ahora, y entonces, esa verdad deja de ser un impulso inconsciente que me arrastra, para blanquearse y adquirir la capacidad de mutar. Si un observador moral interfiere ese blanqueo de la verdad, esa verdad se queda cristalizada, y el automático queda en bucle, hasta que vamos detectando al observador moral, como un Marcador más, con la posibilidad de mutar.
Fiscalizar los errores, ya sean propios o ajenos, genera una cristalización del marcador.


Conocer conceptos espacio-temporales nos ayuda a saber que todos esos automáticos, y también los valores que los tratan de contener, están incluidos y tienen el potencial de recrearse a una funcionalidad en coherencia con la Tierra. Que tienen una función evolutiva, de defensa, de ataque, de supervivencia, de contención...etc. Ante la idea caduca de "buenos-malos", hoy tenemos la oportunidad de actualizarnos. Ampliar nuestros parámetros para observar, con estos conceptos que nos ayudan, es un regalo fabuloso del tiempo en que vivimos.


Hace 2000 años aprox. se dijo “la verdad os hará libres”, y es cierto, y sigue vigente hoy. La cuestión es que hoy en día tenemos una perspectiva disponible para comprender, en parte, aquello que va entrando a construir los espacio-tiempos que vivimos.

Poco a poco van apareciendo herramientas, y distintos elementos que nos permiten descubrir ese camino de construcción de la nada a la existencia, de una forma que incluye una naturalidad, pues la propia biología está informando, y no está referenciado este descubrimiento, a una creencia, o a la necesidad de la existencia de un ente superior, sino que nos abrimos a la evidencia de la inteligencia que opera en la realidad terrestre y biológica de los individuos.

Sabemos muy poco, pero lo poco que sabemos, es mucho para poder permitirse mutar la percepción. Y lo más maravilloso es que entre todos los interesados, podemos ir descubriendo una ciencia completamente desconocida, que es una aplicación práctica en sí misma, en la percepción de los individuos que se abren a ella. Ciencia que se amplía, y se amplía, a medida que aprendemos a detectar, cada vez con más precisión, lo que son los marcadores, a distinguir la paja del trigo, y a despejar todas las persecutas humanas que se convierten en un velo a la verdad.

Uno de los inconvenientes primeros, es el marcador de comparación en el que la persona cree que no tiene suficiente capacidad, o inteligencia, como para “comprender” esto. Y si aprendemos a atravesar aquella barrera, y comprendemos que estamos hablando de nuestra esencia, el entendimiento al que accedemos es, además de inmediato, de una amplitud desconocida.


La persona cree que nunca puede saber más que un científico, y se autolimita en base a miles de parámetros de comparación que lo mantienen en la polaridad “creerse más, creerse menos”; pero entendamos que de lo que estamos hablando aquí, no es de esta comparativa, sino de abrirnos a una percepción que nos es legítima, y que se sale de la exclusiva experiencia de los marcadores lineales (supervivencia, protección, comparación-competencia, sustitución del faltante-valores morales)

Otras tantas barreras son las que constituyen las ideas de ofensa, engaño, y victimización de la persona, que acaba viendo a la realidad externa como un potencial para convertirse en presa, y de lo que tiene que aprender a generarse una buena defensa, una identidad firme y dura, para no ser engañado o tomado por estúpido. En definitiva, un Humano viviendo con la ley de la selva como parámetro de actuación.

Son muchísimos los mecanismos que hemos creado en esta linealidad, y sería imposible que la identidad tratase de verlos a todos para mutarlos, sino más bien, recalibrar el visor para que aprenda a distinguir, de forma inmediata y cuando aparecen, los observadores parametrizados linealmente, comprendiendo sus funciones evolutivas, y que sean funcionalizados y expandidos desde el rango en el que se genera la lógica, hacia una lógica para la coherencia con todo aquello a lo  que pertenece.

El surgimiento de todos los desarrollos que van ofreciéndonos una mirada mucho más amplia y profunda, con nuevas herramientas, es interferido también por el observador moral que toma este despertar, o nuevo descubrimiento, como una meta de iluminación, como lo que siempre se dijo, como un techo... cuando en realidad, estamos hablando de que ese “despertar” como un suelo del que partimos para empezar a comprender la realidad desde otro lugar completamente distinto. Esta inmensa confusión “místico-espiritual” tiene una gran fuerza, y es importante poderse abrir a la perspectiva de que estamos hablando de algo nuevo, sencillamente porque la verdad SIEMPRE ES NUEVA, y todo concepto que conservamos como igual, nos remite a un pasado que no se recrea, cristalizado. La verdad está en constante mutación, y abrirnos a estas nuevas ciencias, es algo que enriquece y transforma. Aprender conceptos espacio-temporales, es aprender sobre nosotros mismos, no sobre algo extraño, o externo. Digamos, con todo el márgen de error, que si Jesús viviera en el 2017, estaría interesado en conocer cómo es que se genera la realidad, si la realidad le brinda esa oportunidad. Darle continuidad a un diseño de iluminado que tuvo una función en su tiempo, se convierte en una repetición cristalizada de algo que fue original en un momento del espacio-tiempo, pero que hoy, abiertos a esa misma posibilidad que nos da la libertad de ver nuestra verdad, se manifiesta como algo completamente distinto, aunque tenga bases comunes.

En cualquier caso, si ponemos mucho empeño en descalificar diseños que ya no nos sirven, estaremos en modo “destructor” del diseño, en lugar de utilizar el modo “expansivo”.

963 (Código de Siria) sería la frecuencia que valida desde el propósito original a los potenciales, en el plano de la percepción. Invalidación constante de diseños sin expansión de los mismos hacia una funcionalidad, es una guerra destructiva.

Funcionalizar al diseño no es destruirlo, ni descalificarlo, sino aprender a observar sus funciones y errores, y permitir su expansión, darle oxígeno con una perspectiva que observa su utilidad pasada, desde el futuro, y validarlo desde la perspectiva de Futuro que expande su función.. Las funciones que tuvieron todos estos diseños que hoy no nos son útiles, se convierten en combustible para la expansión de un diseño que tiene la posibilidad de interconectarse, e incluir a todos los elementos.

Esta es la invitación, a la construcción entre todos de un descubrimiento al que tenemos la grandísima oportunidad de participar juntos. 

El próximo día 22 de Agosto, comenzaremos el Grupo 14 por Telegram, en el que nos abriremos a ir descubriendo nuevas perspectivas de esta realidad que nos construye. Están invitados a participar activamente, si resuenan. Me ha parecido interesante aclarar a dónde estamos apuntando con estos trabajos, e insistir en la oportunidad a la que nos invita hoy en día la vida, de tener acceso a estos conocimientos desde la transformación de nuestra propia percepción de la existencia.

Inscripciones: contactounkido@gmail.com, o wasap +34609827324


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